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Atesorando y esbillando en tiempos de pandemia




HórreoAventura
finaliza una vez más la temporada con el veranillo de San Miguel, con olor a higos y a sidra dulce de manzanas primerizas, después de un verano atípico donde las únicas propuestas de actividades de la granja fueron las vinculadas al vivaqueo en el hórreo, además de la colaboración exclusiva con la Casa de Aldea La Quintana de la Foncalada con el objetivo de minimizar aforos y gestionar de forma lo más natural posible esta nueva situación condicionada por la pandemia.

Este año tan especial en el que Ca l’Asturcón cumple 20 años de vivencias, hemos optado por la prudencia posponiendo la reapertura a visitas a finales de agosto, para dar respuesta a quienes acostumbráis visitarnos desde destinos cercanos y ensayar nuevos formatos antes del cierre de temporada y con vistas a 2021 y la reapertura de la temporada de HórreoAventura que cumplirá 10 años desde su puesta de largo en 2011.

Ante la situación de incertidumbre que probablemente se mantendrá a lo largo de 2021, nos esperan meses de reflexión para modular los formatos ensayados o consolidados este año que finaliza, minimizando aforos y abriendo las visitas y actividades de la granja a un grupo familiar únicamente cuando la situación lo aconseje.




Ahora el hórreo de Ca l’Asturcón vuelve a sus funciones de almacenamiento de los productos de la ecogranja, como referente inquebrantable de la vida de la aldea en sus recorridos estacionales, ante una temporada que se intuye larga y llena de incertidumbre pero con el aprendizaje de estos últimos meses que han hecho tambalear los pilares de esos no lugares que conformaban la normalidad tan añorada ahora por muchos y a la que le están diseñando nuevos trajes.


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