Desde la tenobia a la entrada del hórreo, se divisa la sierra del Aramo con la capa tenue de las primeras nieves del año, olvidando por un instante las cicatrices del tiempo en esta aldea de Llusiella abandonada por la propiedad. Un condado que sólo deja nombre a la parada de autobús en la cercanía de unas ruinas cubiertas de vegetación, las antiguas Escuelas que acogían decenas de escolares hace medio siglo. El camino entre Casielles y Llusiella nos regala media hora de paseo entre praderas subiendo hacia la Venta del Aire y bosques de robles y castaños que tiñen con los primeros colores otoñales la pequeña vaguada que desciende hacia Soto del Rey frente a la Sierra del Aramo. Filomena conoce muy bien ese pequeño recorrido, con la mochila de recuerdos a su espalda y las fatigas de abuela en sus piernas. Se detiene un momento para sentarse a descansar en unos grandes troncos húmedos apilados y posa con cuidado el cesto que llevaba colgado del brazo. Levanta el trapo para mirar en su i...
“Hay una enorme necesidad de re-plantear el mundo, de rescatar nuestra imaginación, de soñar sobre ello, de reconectar lugares y personas con lo que es real. El viaje que proponemos nos permite recordar, recrear nuestra memoria, seguir la huella antropológica que ha cambiado nuestro continente para llegar al presente, y para ir más allá observando los signos de las pistas del pasado, del presente y del futuro.” Donkijote.org